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Guillermo Flores, el último sobreviviente de la escolta de Pancho Villa




12 de Junio del 2012
Por: Aldo Santiago.
Foto: Alejandro Isunza



Este hombre, ahora de 113 años, tiene aún muy presente sus experiencias en la Revolución Mexicana.


Guillermo Flores Reyes



El estruendo de los cañones acompañan la llegada de Guillermo Flores Reyes a la ciudad de Torreón, Coahuila. Entre la multitud y el desconcierto producto de la violencia, aquel niño peón, procedente de Manalisco, Jalisco, huye de la opresión y la miseria que impera, no sólo en su tierra, sino en gran parte de México. El año es 1913 y para el chico hambriento y harapiento de apenas 15 años, la vida está por cambiar, ya que en ese lugar conocerá al general Francisco Villa.

“Lo encontré cuando sus tropas tomaban Torreón. Ahí escuché por primera vez los trancazos y sentí el susto al ver tanta pelea y muerte. Pero no dejé que me dominara el miedo, por eso me acerqué a los tronidos, llegué hasta un bordo y decidí tirarme de barriga, desde ahí veía la ciudad y fue cuando sentí la bota de un soldado en mi espalda”.

Este hombre, ahora de 113 años, con el grado de capitán en la legendaria División del Norte y quien es el último sobreviviente de ésta, recordó: “el soldado me presionó contra el suelo y me interrogó: ‘¿quiubo?, ¿qué espías?, ¿eres gente de (Álvaro) Obregón o de Plutarco (Elías Calles)?’, y le dije: ‘no, vengo a ver qué me encuentro, llevo 2 días sin comer. Por el ruido pensé que se casaba algún hacendado’”.

Como si viviera de nuevo ese momento, añadió: “me contestó: ‘¡te voy a dar tu casamiento!, mi general Villa está tomando Torreón. Voy a llevarte con él para lo que disponga, igual y te colgamos’. Me llevó, sin embargo no me acobardé”.



Guillermo Flores Reyes



Don Guillermo, de duro carácter y hablar fuerte pero sincero, continuó: “al general Villa le dije que no era espía. Él clavó sus ojos en los míos y le dijo a uno de sus hombres: ‘a este de los ojitos de gato échenlo para allá, será uno de los buenos’”. Así, don Memo fue mensajero y mozo de cocina, se ganó la confianza de José Doroteo Arango Arámbula, El Centauro del Norte, y en menos de un año fue parte del selecto grupo de su escolta personal: los Dorados de Villa.



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Extraído de: http://www.tvnotas.com.mx/2012/06/12/C-33843-guillermo-flores-el-ultimo-sobreviviente-de-la-escolta-de-pancho-villa.php

EL TESORO DE LUIS TERRAZAS Y PANCHO VILLA





Desde mucho antes de la Revolución, o sea desde la segunda mitad del siglo XIX, Luis Terrazas era uno de los hombres más ricos de México, y el más rico del norte. Tenía haciendas, ranchos ganaderos, minas, propiedades, casas y todo lo que quería. Hasta fundó un banco, el Banco Minero de Chihuahua. Era tan rico que se convirtió en el cacique y con el poder que tenía ponía y quitaba gobernantes a su antojo.
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Dicen que los hombres más poderosos son los que siendo el poder están detrás del poder; son los que manipulan, y Luis Terrazas era así hasta que quiso ser diputado y síndico. Anduvo coqueteando con el poder de figura pública y se convirtió finalmente en el gobernador de Chihuahua. Ya con eso, no había nadie que lo contradijera y se hizo más rico y poderoso. Historia recreada por Homero Adame.

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Cuando empezó la Revolución, en Chihuahua las cosas se pusieron difíciles. Todavía siendo Porfirio Díaz presidente, destituyó a Luis Terrazas de la gobernatura y los ánimos se caldearon. En esas fechas, ya con 80 años de edad, Luis Terrazas huyó a una de sus propiedades en Aguascalientes, pero al darse cuenta de que todo el país era un polvorín, mejor se fue a California, pero en 1912 regresó a Chihuahua cuando Francisco I. Madero se lo pidió y le ofreció garantías para que pudiera gobernar sin problemas. Regresó y encontró muchas de sus haciendas saqueadas. Creía que iba a poder restablecerlas, y fue cuando Pancho Villa azoló Chihuahua.

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Todo lo anterior es historia y aquí viene la parte de la leyenda: cuentan que Pancho Villa llegó personalmente a la casa de Luis Terrazas y lo sacó a punta de pistola para que lo llevara al banco, abriera la caja fuerte y poder saquearla. Luis Terrazas siguió las órdenes del general Villa y sí, fueron al banco y de la bóveda los revolucionarios sacaron todo el dinero, joyas y barras de plata y de oro que había. Pero Pancho Villa se dio cuenta de que no era mucho y que lo que estaba allí guardado era dinero de los ahorradores, no el de Terrazas.

Entonces le ordenó al ex gobernador que le dijera dónde estaba su tesoro, sin mucho éxito. Villa amenazó con matarlo, sin que esto asustara a Terrazas tampoco. Muy enojado, Villa mandó traer a dos hijos y dos nietos de Terrazas y le dijo a éste que si no le decía dónde estaba el tesoro los iba a matar allí mismo. Luis Terrazas no tuvo más remedio que decir la ubicación. El tesoro estaba adentro del mismo banco, pero enclavado en los pilares. Los hombres de Villa tumbaron los pilares y se llevaron las riquezas que Terrazas había acumulado en todos sus años de cacicazgo. Leyenda
recreada por Homero Adame.





Extraído de: http://mitosyleyendasdemexico.blogspot.mx/2012/03/mitos-y-leyendas-de-chihuahua-pancho.html

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