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El último diálogo del Che Guevara con su captor


Publicado: martes 12 de Junio 2012




El general boliviano Gary Prado Salmón, ante quien se rindió el guerrillero argentino en 1967, reveló las conversaciones previas a la ejecución. "Le informé que lo iban a juzgar en Santa Cruz, me fui y, cuando volví, ya estaba muerto"

Tras su captura, el Che Guevara fue recluido en un cuarto de la escuela de La Higuera, donde funcionaba la división militar que combatía a la guerrilla. En esos momentos, su captor, Prado Salmón, visitaba con frecuencia al detenido. El ex general relata esos momentos desde su silla de ruedas. El testimonio forma parte de la Videoteca Virtual de historia de Bolivia, un portal que busca abordar los procesos históricos utilizando medios modernos. Recupera la tradición de la historia oral a través de una serie de entrevistas audiovisuales, entre ellas la de Prado Salmón.




26 de Julio en Santiago. 1964. Una de las más conocidas y hermosas fotografías del Che, obtenida durante la conmemoración del hecho que marcó el comienzo de la lucha revolucionaria en Cuba –el asalto al cuartel "Mancada" en Santiago de Cuba

Agregó que "era lo lógico de esperar en ese momento" pues todos los guerrilleros que fueron capturados entonces por el ejército boliviano estaban siendo juzgados en el pueblo de Camiri, en la región oriental de Santa Cruz, y "no había habido ninguna ejecución" hasta ese momento.

El 8 de octubre de 1967, un pelotón militar al mando del entonces capitán Gary Prado capturó al "Che" Guevara cerca del poblado cruceño de La Higuera, donde un día después fue ejecutado el revolucionario por un sargento boliviano.

Prado Salmón negó estar presente cuando ocurrió la ejecución ni estaba al tanto de que el ejército planeaba hacerla. "Cuando regresé al día siguiente (de la charla con el "Che") a La Higuera, ya lo habían ejecutado", señaló el militar.

Prado ya había narrado este episodio en su libro El asedio, publicado en 1987, sin embargo, sus declaraciones cobraron nueva vigencia por la difusión en días pasados de una entrevista en que detalla la conversación que tuvo con el guerrillero antes de la ejecución.

En esas visitas, según relató el militar retirado, le preguntaba cómo se encontraba, qué necesitaba; le llevaba cigarros, café y alguna comida. Esta cercanía habría habilitado el nacimiento de un diálogo entre captor y capturado:


Gary Prado: ¿No supo usted que ya tuvimos una revolución aquí, que ya hicimos la reforma agraria?

Che: Sí, supe. Ya vine yo por aquí...estuve en el 53. Pero todavía hay mucho por hacer...

Gary Prado: Claro...pero déjenos hacer a nosotros...una cosa que no nos gusta es que nos vengan a decir de afuera lo que debemos hacer.

Che: Sí. Tal vez nos equivocamos...

Gary Prado: Entonces, ¿quién tomó la decisión de venir a Bolivia? ¿Usted?

Che: No. No fui yo...otros niveles...

Gary Prado: Pero ¿qué otros niveles? ¿Fidel?


Según difundió El Deber, la respuesta del guerrillero fue un silencio, enigmático pero elocuente. Para el ex comandante militar y después embajador boliviano en varios países el Che fue a Bolivia "porque ya no había lugar para él en Cuba". Después de ese silencio retomaron la conversación:


Che: ¿Qué van a hacer conmigo?

Gary Prado: Va a ser juzgado...

Che: ¿En Camiri? (donde fue detenido)

Gary Prado: "No. En Santa Cruz. Usted ha sido capturado por tropas de la Octava División y corresponde que el consejo de guerra, el juicio, la corte marcial, de allá, en la sede del comando".

Che: Ah, sí.


Luego de esa conversación, el general salió hacia la zona de operaciones. Sólo cuando regresó dice haberse enterado de que el Che había sido ejecutado. Enlace

Las más de 2 horas de entrevista audiovisual están disponibles en el portal de la Videoteca Virtual de historia de Bolivia.




Extraído de: http://america.infobae.com/notas/51064-El-ultimo-dialogo-del-Che-Guevara-con-su-captor

Notas de Viaje por América Latina: Ernesto “Che” Guevara






Ernesto Guevara de la Serna nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina. En 1951 tenía 23 años y estaba a punto de terminar la carrera de medicina, pero a finales del año decidió con su amigo Alberto Granado (bioquímico, de 30 años) ir de viaje a Norteamérica:

“Por los caminos de ensueño llegamos a remotos paises, navegamos por los mares tropicales y visitamos toda el Asia. Y de pronto, deslizada al pasar como una parte de nuestros sueños surgió la pregunta: ‘Y si nos vamos a Norteamérica?’ ¿A Norteamérica? ¿Cómo? Con la Poderosa, hombre.” La Poderosa era la moto de Alberto, con la cual llegaron hasta cierta parte de Chile.



El libro comienza con las siguientes palabras: “No es este el relato de hazañas impresionantes, no es tampoco meramente un relato ‘un poco cínico’; no quiere serlo, por lo menos. Es un trozo de dos vidas tomadas en un momento en que cursaron juntas un determinado trecho, con identidad de aspiraciones y conjunción de ensueños.”

Me encantó descubrir al verdadero Che, sus pensamientos, y ver qué fue lo que lo inspiró e impulsó a convertirse en quien fue. También me gustó descubrir su gran aptitud para la escritura, lo hace de un modo poético y hermoso. Este primer viaje definitivamente lo transformó, él salió de Buenos Aires siendo una persona, y volvió siendo otra. Él mismo así lo afirmó: “El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, yo, no soy yo, por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América” me ha cambiado más de lo que creí.”

Lo más llamativo de este libro es el amor que se despierta en el Che hacia los más necesitados. Su viaje hizo que se cruzara con personas de diferentes clases sociales, diferentes estilos de vida, y no podía evitar sentirse mal al ver tanta gente viviendo en la pobreza extrema. Cuando estaba en Chile, fue a visitar a una ‘vieja asmática’. De esa visita él dijo:

“Es que la adaptación al medio hace que en las familias pobres el miembro de ellas incapacitado para ganarse el sustento se vea rodeado de una atmósfera de acritud apenas disimulada; en ese momento se deja de ser padre, madre o hermano para convertirse en un factor negativo de la lucha por la vida y como tal, objeto del rencor de la comunidad sana que le echa su enfermedad como si fuera un insulto personal a los que deben mantenerlo. Allí, en estos últimos momentos de gente cuyo horizonte más lejano fue siempre el día de mañana, es donde se capta la profunda tragedia que encierra la vida del proletariado de todo el mundo; hay en esos ojos moribundos un sumiso pedido de disculpas y también, muchas veces, un desesperado pedido de consuelo que se pierde en el vacío, como se perderá pronto su cuerpo en la magnitud del misterio que nos rodea. Hasta cuándo seguirá este orden de cosas basado en un absurdo sentido de casta es algo que no está en mí contestar pero es hora de que los gobernantes dediquen menos tiempo a la propaganda de sus bondades como régimen y más dinero, muchísimo más dinero, a solventar obras de utilidad social.”

Esa es la primera anécdota registrada en el libro, en la que él habló sobre el proletariado y la injusticia social. Luego se dirigieron en barco hasta Antofagasta, ciudad del norte de Chile. El Che escribió, sobre las noches en el barco:

“Mirábamos el mar inmenso, lleno de reflejos verdiblancos, los dos juntos, apoyados en la borda, pero cada uno muy distante, volando en su propio avión hacia las estratosféricas regiones del ensueño. Allí comprendimos que nuestra vocación, nuestra verdadera vocación, era andar eternamente por los caminos y mares del mundo. Siempre curiosos; mirando todo lo que aparece ante nuestra vista. Olfateando todos los rincones, pero siempre tenues, sin clavar nuestras raíces en tierra alguna, ni quedarnos a averiguar el sustratum de algo; la periferia nos basta.”

Ya en el norte de Chile, en una de las tantas noches que pasaron a la intemperie, conocieron a un matrimonio de obreros chilenos que eran comunistas.

“A la luz de una vela con que nos alumbrábamos para cebar el mate y comer un pedazo de pan y queso, las facciones contraídas del obrero ponían una nota misteriosa y trágica, en su idioma sencillo y expresivo contaba de sus tres meses de cárcel, de la mujer hambrienta que lo seguía con ejemplar lealtad, de sus hijos, dejados en la casa de un piadoso vecino, de su infructuoso peregrinar en busca de trabajo, de los compañeros misteriosamente desaparecidos, de los que se cuenta fueron fondeados en el mar. El matrimonio aterido, en la noche del desierto, acurrucado uno contra el otro, era una viva representación del proletariado de cualquier parte del mundo. No tenía ni una mísera manta con que taparse, de modo que le dimos una de las nuestras y en la otra nos arropamos como pudimos Alberto y yo. Fue esa una de las veces en que he pasado más frío, pero también, en la que me sentí un poco más hermanado con esta, para mí, extraña especie humana…

Luego describió el dificilísimo trabajo en las minas, y lo poco que recibían los obreros. Según lo que entiendo, ganaban demasiado poco (migajas que le permiten la subsistencia, según el Che) y el trabajo era demasiado riesgoso, peligroso y dañino para la salud. Iban a envenenar sus pulmones a cambio de unas migajas. A mí realmente me enoja tanta desigualdad social. Y aunque hayan pasado 60 años de aquel viaje del Che, la situación no ha cambiado mucho. La pobreza sigue existiendo, y la riqueza también. Me parece injusto que algunos tengan tanto y otros no tengan nada. Sé que el que tiene mucho trabajó para ganarlo (a no ser que lo haya robado), pero el pobre también trabaja. También se esfuerza pero aún así sigue ganando una miseria. Es injusto.

Su tiempo en Chile llegaba a su fin, por lo tanto, el Che escribió un resumen de todo lo que pudo observar. Concluyó que “como país, Chile ofrece posibilidades económicas a cualquier persona de buena voluntad que no pertenezca al proletariado, vale decir, que acompañe su trabajo de cierta dosis de cultura o preparación técnica.”

Después cruzaron a Perú, llegaron a Tacna (ciudad fronteriza con Arica, Chile), y como siempre, hubo gente que fue amable con ellos y les dio comida, transporte y techo gratis. Cabe destacar que ellos viajaban sin un solo centavo y dependían de la buena voluntad de la gente. Querían llegar a Puno para ver el Titicaca, pero hicieron varias paradas antes y viajaron con varias personas. Uno de esos trayectos lo hicieron en un camión lleno de indios aymaras, que ni hablaban bien castellano. Al llegar a uno de los tantos pueblitos en los que pararon, Ernesto hizo el siguiente comentario:

“Los personajes ataviados en la misma forma original que los del camión, están ahora en su escenario natural; visten un ponchito de lana ordinaria, de colores tristes, un pantalón ajustado que sólo llega a media pierna y unas ojotas de cáñamo o cubierta vieja de automóvil.” Luego añadió: “Es un pueblito viejo, apacible, donde la vida sigue los mismos cauces que tuviera varios siglos atrás. Su iglesia debe ser una joya arqueológica porque en ella además de su vejez se nota la conjunción del arte europeo importado con el espíritu del indio de esas tierras.

Sobre la actitud de las personas, escribió: “Sus miradas son mansas, casi temerosas y completamente indiferentes al mundo externo. Dan algunos la impresión de que viven porque eso es una costumbre que no se puede quitar de encima.

Como él y Alberto eran argentinos, tomaban mucho mate. Los indígenas no conocían el mate, así que se sorprendían al verlos tomándolo. “El espectáculo ofrecido por nosotros dos tomando el extraño brebaje debía parecerle a los indios tan interesante como ellos a nosotros con sus típicas vestimentas porque no dejaron un momento de acercarse a inquirir en su media lengua la razón que teníamos para echar el agua en ese raro artefacto.”

De camino a Puno se hicieron amigos de un maestro a quien el gobierno había dejado cesante por ser aprista (partido político APRA: Alianza Popular Revolucionaria Americana) y él les contó mil anécdotas y recuerdos. También habló de “la necesidad de crear escuelas que orienten al individuo dentro de la sociedad de la que forma parte y lo transforme en un ser útil, de la necesidad de cambiar todo el sistema actual de enseñanza que, en las pocas oportunidades en que educa completamente a un individuo (que lo educa según el criterio de hombre blanco), lo devuelve lleno de vergüenzas y rencores; inútil para servir a sus semejantes indios y con gran desventaja para luchar en una sociedad blanca que le es hostil y que no quiere recibirlo en su seno.”

Al llegar a Puno, quisieron conocer el lago Titicaca, por lo que subieron a un bote y un guía les contó sobre la vida de los pescadores que allí habitaban, “algunos de los cuales apenas han visto un blanco en su vida, y viven apegados a sus costumbres ancestrales, comiendo los mismos artículos, recogiendo la misma pesca en la misma forma que hace quinientos años y manteniendo inmaculados sus trajes, ritos y tradiciones.”

De ahí partieron hacia Cusco (anteriormente se escribía con ‘z’ pero hace un tiempo adoptaron la ‘s’ en su lugar), para llegar hasta allá tuvieron que hacer un trasbordo en Juliaca (me causó gracia encontrar el nombre de esa ciudad en el libro porque yo también pasé por esa ciudad yendo de Cusco a Arequipa, y sentía que estaba en el medio de la nada). A continuación voy a transcribir mucho de lo que el Che dijo de Cusco, porque quiero aprovechar esta entrada para compartir lo que él percibió, ya que yo estoy de acuerdo. Es largo así que disfruten la lectura, o no. Como quieran. Por fin llegaron a Cusco, y esto es lo primero que el Che dijo sobre la ciudad:

“La palabra que cuadra como definición del Cuzco es evocación. Un impalpable polvo de otras eras sedimenta entre sus calles, levantándose en disturbios de lagunas fangosas cuando se holla su sustratum.”

“Hay un Cuzco que se ve desde lo alto (…): el de los techos de tejas coloradas cuya suave uniformidad es rota por la cúpula de una iglesia barroca, y que en descenso nos muestra sólo sus calles estrechas con la vestimenta típica de sus habitantes (…) ; es el que invita a ser turista desganado, a pasar superficialmente sobre él.”

“Cuzco está completamente rodeado de cerros que constituyen, más que una defensa, un peligro para sus pobladores, los que para defenderse, construyeron la mole inmensa de Sacsayhuamán. Por lo menos, esta es la versión que corre entre el público no muy lego, versión con la que no me es dado disentir por obvias razones.”

Sobre los incas, escribió:

“Los continuos éxitos guerreros alejaron cada vez más a las tribus enemigas de las proximidades del Cuzco y entonces, saliendo del seguro recinto de la fortaleza, que era estrecha para contener la multiplicada raza, se expandieron por el valle vecino, al pie del arroyo de cuyas aguas se servirían, y al tener conciencia de su actual grandeza volvieron sus ojos al pasado en busca de la explicación de su superioridad y, para glorificar la memoria del dios cuya omnipotencia les permitió erigirse en raza dominante, surgieron los templos y la casta sacerdotal, y así expandiendo en piedra sus grandezas fue levantándose el imponente Cuzco de la época de la conquista española.”

Los españoles construyeron sus catedrales sobre las ruinas de los templos de los propios incas. Eso me causa cierta tristeza.

“Los templos de Inti cayeron hasta sus cimientos o sus paredes sirvieron para el asiento de las iglesias de la nueva religión: la catedral se erigió sobre los restos de un gran palacio y sobre los muros del templo del Sol se levantaron los de la iglesia de Santo Domingo, escarmiento y reto del conquistador orgulloso.”

“Las piedras grises se han cansado de implorar la destrucción de la aborrecida raza conquistadora a sus dioses tutelares, y ahora muestran su cansancio de cosa inanimada, útil sólo para provocar la admirativa exclamación de algún turista. ¿Qué puede la paciente acción de los indios que construyeron el palacio del Inca Roca, labrando sutilmente los ángulos de la piedra, frente a la impetuosa acción del conquistador blanco que conoce el ladrillo, la bóveda y el arco de medio punto?”

“El indio angustiado, cuando esperaba la terrible venganza de sus dioses, vio en cambio erigirse la nube de iglesias que ahogaron hasta la posibilidad de un recuerdo altivo. Los seis metros del palacio del Inca Roca, que los conquistadores consideraron útil como cimiento de los palacios coloniales, resumen entre la perfecta conjunción de sus piedras el llanto de guerrero vencido.”

Sobre el Machu Picchu, dijo lo siguiente:

“Pero el punto cuya importancia arqueológica y turística supera a todos lo de la región es Machu Picchu, que en lengua indígena significa cerro viejo, … para Bingham, el arqueólogo descubridor de las ruinas, más que un refugio contra los invasores, este fue el poblado origen de la dominante raza quechua y lugar sagrado para ellos.”

“Pero donde adquiere magnitud imponente la ciudad, es vista desde Huayna Picchu (cerro joven), que se eleva unos doscientos metros más alto.”

“Poco importa, en realidad, cual fuera el origen primitivo de la ciudad o en todo caso, es bueno dejar su discusión para arqueólogos, lo cierto, lo importante, es que nos encontramos aquí frente a una pura expresión de la civilización indígena más poderosa de América, … plena de inmensos tesoros de evocación entre sus muros muertos de aburrimiento de no ser, y en el paisaje estupendo que lo circunda y le da el marco necesario para extasiar al soñador que vaga porque sí entre sus ruinas, o al turista norteamericano que, cargado de practicidad, encaja los exponentes de la tribu degenerada que puede ver en el viaje, entre los muros otrora vivos y desconoce la distancia moral que las separa, porque son sutilezas que sólo el espíritu semindígena del americano del sur puede apreciar.

“Sobre la pequeña talla de los nativos agrupados al paso de la columna, emerge, de vez en cuando, la rubia cabeza de un norteamericano que, con su máquina fotográfica y su camisa sport parece (y en realidad lo es), un corresponsal de otro mundo en este apartado de los Incas.”

Luego, vuelve a hablar de la ciudad de Cusco, pero esta vez habla de su declive:

“Poco a poco el Cuzco languideció y fue quedando al margen, perdido entre las cordilleras mientras su nueva rival, Lima, … emergía en la costa del Pacífico. Sin que ningún cataclismo marcara su transición, la brillante capital Inca pasó a ser lo que hoy es, una reliquia de tiempos idos. Recién ahora, alguna que otra construcción moderna se alza para desentonar con el conjunto edilicio, pero todos los monumentos del esplendor colonial se mantienen intactos.”

“Toda la ciudad es un muestrario inmenso: las iglesias, por supuesto, pero hasta cada casa, cada balcón asomado en una calle cualquiera, es un instrumento de evocación de un tiempo ido.”

“En Cuzco no hay que ir a mirar tal o cual obra de arte: ella entera es la que da la impresión sosegada, aunque a veces un poco inquietante, de una civilización que ha muerto.”

Por un momento dejó de hablar de Cusco, y pasó a hablar de un viaje en tren. No está muy claro pero según entiendo, es del viaje desde Machu Picchu hasta Cusco (están como a 3 horas de distancia), pero a ellos -en esa época- les tomó 12.

“En este tipo de trenes hay una tercera clase destinada a los indios de la región; el vagón de que se valen es uno simple de transportar ganado de la Argentina, sólo que es mucho más agradable el olor a excremento de vaca, que el de su similar humano, y el concepto, un tanto animal que del pudor y la higiene tienen los indígenas hace que estos hagan sus necesidades (sin consideración de sexos o edades), al lado del camino, se limpien con las polleras las mujeres y con nada los hombres y sigan como si tal cosa. … Naturalmente que de las condiciones de vida de estos indios, los turistas que viajan en sus cómodos autovías, no tendrán sino una vaga idea. El hecho que fuera el arqueólogo americano Bingham el que descubriera las ruinas y expusiera luego sus conocimientos en relatos de considerable valor anecdótico – fácilmente asequible al público medio -, hace que este lugar tenga una enorme fama en el país del norte, a tal punto que la mayoría de los americanos que están en el Perú lo conoce (en general vuelan directamente de Lima, recorren Cuzco, visitan las ruinas y se vuelven, sin dar importancia a nada más).”

Luego mencionó sus impresiones del museo arqueológico de Cusco:

“El museo arqueológico del Cuzco es bastante pobre: cuando las autoridades abrieron los ojos sobre el monto de la riqueza que se escapaba hacia otros sitios, ya era tarde; los buscadores de tesoros, los turistas, los arqueólogos extranjeros, en fin, cualquier persona con algún interés en el problema, habían saqueado sistemáticamente la región y lo que se podía agrupar en un museo era lo que allí está; casi, casi, el desecho. Sin embargo, para personas como nosotros, sin mayor cultura arqueológica, sin conocimientos sino muy recientes y embarullados de la civilización incaica, había allí bastante que ver, y lo vimos, durante varios días. El encargado era un mestizo con mucha ciencia y un entusiasmo arrebatador por la raza cuya sangre llevaba. Él nos hablaba del esplendor pasado y de la miseria actual, de la necesidad imperiosa de educar al indígena, como primer paso hacia una rehabilitación total. … que los individuos a esta raza pertenecientes se muestren orgullosos, mirando su pasado, y no avergonzados … de ser integrantes de la comunidad indígena o mestiza. … Las facciones semiindígenas del encargado y sus ojos brillantes de entusiasmo y de fe en el porvenir, es otra de las piezas del museo, pero de un museo vivo, mostrando una raza que aún lucha por su individualidad.”

De Cusco, partieron hacia el norte, pues querían llegar al leprosario de Huambo. Fue un viaje que duró varios días, pues paraban en varios pueblos y tuvieron que esperar hasta conseguir alguna manera para continuar su viaje. Cuando al fin llegaron, observaron las instalaciones y el Che escribió lo siguiente:

“La gente que está a cargo de él cumple una labor cálida y benéfica; el estado general es desastroso, … Las condiciones sanitarias son terribles, y esto, que a los indios de la montaña no les produce ningún efecto, a personas venidas de otro medio, aunque sea levemente más culto, las desazona enormemente y de pensar que tendrán que pasar toda su vida entre esas cuatro paredes de adobe, rodeados de gente que habla otro idioma y cuatro sanitarios a quienes ven un rato en todo el día, se produce un colapso psíquico.” Triste e injusto.

Dos días después, abandonaron el lugar y continuaron su viaje. En una de las paradas, pasó algo digno de ser mencionado:

“Alberto había reaccionado violentamente al ver cómo uno de los soldados de guardia había ultrajado a una india que llevaba la comida a su marido preso, y esa reacción hubo de parecer completamente extemporánea a quienes consideraban a los indios como cosas sólo dignas de dejar que vivieran.Otra vez, qué triste.



Después de mucho viajar llegaron a Ayacucho, y ahí se hospedaron en la casa de un señor “cuyo hobby era coleccionar amigos extranjeros”. Dijo Ernesto que “sólo pudimos visitar una que otra de las treinta y tres iglesias que tiene el pueblo.” Cabe recalcar que tanto el Che como Alberto viajaban sin dinero (o con muy poco) así que dormían donde conseguían un lugar gratis y comían cuando algunas personas se apiadaban de ellos y les ofrecían algo que comer. El Che cuenta que una vez, “después de las acostumbradas lloradas, un señor nos regaló unos choclos y otro un corazón de vaca y unos bofes.” Tuvieron que esperar mucho tiempo para poder preparar la comida que les dieron, debido a que debían continuar su viaje, así que el hambre (más el frío) les causaba una gran molestia:

“Tiritábamos juntos, Alberto y yo, extendiendo las piernas uno sobre otro para evitar que se acalambraran a fuerza de estar en el mismo sitio. Nuestra hambre era una cosa extraña que no teníamos en ningún lado y en todo el cuerpo y que nos desasosegaba y nos malhumoraba.”

En algunas ocasiones, utilizaban su “magnífico número del aniversario” (el cual me parece extremadamente ingenioso y chistoso) para conseguir algo de comida. Presten atención, es como sigue:

“Se dice fuerte una frase definitoria, por ejemplo: ‘Che, por qué no te apurás y te dejás de pavadas.’ El candidato cae e inmediatamente interroga sobre la procedencia; se inicia la conversación. Se empiezan a contar las dificultades con suavidad, con la vista perdida en la lejanía. Intervengo yo y pregunto la fecha, alguno la dice; Alberto suspira y dice ‘Fijáte qué casualidad, justo hoy hace un año.’ El candidato pregunta, un año de qué, se le responde que de haber iniciado el viaje. Alberto, mucho más caradura que yo, lanza un suspiro terrible y dice: ‘Lástima que en estas condiciones, si no lo podríamos festejar’ (esto me lo dice como confidencialmente a mí), el candidato se ofrece enseguida y nosotros nos hacemos los estrechos un rato diciéndole que no podemos corresponderle, etc., hasta que aceptamos. Después de la primera copa yo me niego terminantemente a aceptar más trago y Alberto me hace burla. El convidante se enoja e insiste, yo me niego sin dar razones. El hombre insiste y entonces yo, con mucha vergüenza, le confieso que en la Argentina la costumbre es tomar comiendo. La cantidad de comida ya depende de la cara del cliente, pero esta es una técnica depurada.” Me encanta, cuánta creatividad y ‘viveza’!

En otra ocasión, tenían tanta hambre que “decidimos arrojar la poca vergüenza que nos restaba en cualquier lugar apropiado y enderezamos para el hospital. Esta vez a Alberto le entró una timidez extraña y yo tuve que llevar la voz cantante en la siguiente diplomática alocución: – Doctor – había un médico allí – yo soy estudiante de Medicina, mi compañero es bioquímico; los dos somos argentinos y tenemos hambre. Queremos comer. Atacado tan sorpresivamente de frente, el pobre médico no atinó sino a dar una orden para que nos dieran de comer en la fonda donde lo hacía él; fuimos inclementes.” Bien hecho, Che!

Al final llegaron a Lima, la capital peruana. Sobre ella, el Che opinó:

“Lima es una bonita ciudad que ya enterró sus pasados coloniales (por lo menos después de ver el Cuzco) tras casas nuevas. … La parte de Lima que tiene valor anecdótico está en el centro de la ciudad y rodea a su magnífica catedral, tan diferente a esa mole pesada del Cuzco, donde los conquistadores plasmaron el sentido toscamente monumental de su propia grandeza. Aquí el arte se ha estilizado, casi diría afeminado algo; sus torres son altas, esbeltas.

Luego viajaron en barco hasta Ucayali, donde se encontraba San Pablo, otro leprosario. Justo llegó el cumpleaños del Che y lo festejó ahí.

“El día sábado 14 de junio de 1952, yo, fulano, exiguo, cumplí 24 años, vísperas del trascendental cuarto de siglo, bodas de plata con la vida, que no me ha tratado tan mal, después de todo.” Por la noche, los empleados del lugar lo agasajaron con abundante comida y con el licor nacional, el pisco. En ese momento el Che dio uno de sus discursos más bellos y significativos (esta es la mejor parte):

“Creemos, y después de este viaje más firmemente que antes, que la división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias es completamente ficticia. Constituimos una sola raza mestiza que desde México hasta el estrecho de Magallanes presenta notables similitudes etnográficas. Por eso, tratando de quitarme toda carga de provincianismos exiguos, brindo por Perú y por América Unida.” HER-MO-SO.

De ahí partieron a Colombia, en una balsa que algunas personas del leprosario construyeron para El Che y Alberto. Le pusieron nombre, “Mambo-Tango”, supuestamente representando la unión entre ambos paises (Perú y Argentina). En el leprosario se ganaron el aprecio de todos. Una vez, hasta recibieron una serenata:

“Por la noche, una comisión de enfermos de la colonia vino a darnos una serenata homenaje, en la que abundó la música autóctona cantada por un ciego; la orquesta la integraban un flautista, un guitarrero y un bandoneonista que no tenía casi dedos, del lado sano lo ayudaban con un saxofón, una guitarra y un chillador. Después vino la parte discursiva en donde cuatro enfermos por turno elaboraron como pudieron sus discursos, a los tropezones; uno de ellos desesperado porque no podía seguir adelante acabó con un: ‘tres hurras para los doctores’. Después Alberto agradeció … , diciendo que frente a las bellezas naturales del Perú no había comparación con la belleza emocional de ese momento, que lo había tocado tan hondo que no podía hablar y ¿sólo puedo’, dijo abriendo los brazos con gesto y entonación peroniana, ‘dar las gracias a todos ustedes.’ “



El Che y Alberto no tuvieron problema en ir a la zona de los enfermos y pasar tiempo con ellos, incluso jugaron fútbol juntos. Se hicieron querer. Así que cuando partieron rumbo a Colombia, tanto enfermos como personal del leprosario les obsequiaron mucha, muchísima comida para subsistir durante su viaje en el Amazonas. Luego de varios días en la balsa, Llegaron a la ciudad de Leticia, en Colombia y para ganar algo de dinero trabajaron como entrenadores de fútbol. Poco después, partieron hacia Caracas, Venezuela.

No hay detalles de donde ocurrió lo siguiente (supongo que en Venezuela), pero no puedo dejar de compartir esta parte. No está especificado pero yo imagino que habrá sido en un bar, estaba el Che y de repente comenzó a hablar un hombre europeo. “Era un tipo interesante nuestro interlocutor: desde joven huído de un país de Europa para escapar al cuchillo dogmatizante, conocía el sabor del miedo.” Este hombre dijo lo siguiente:

“El porvenir es del pueblo y poco a poco o de golpe va a conquistar el poder aquí y en toda la tierra. Lo malo es que él tiene que civilizarse y eso no se puede hacer antes sino después de tomarlo. Se civilizará sólo aprendiendo a costa de sus propios errores que serán muy graves, que costarán muchas vidas inocentes. O tal vez no, tal vez no sean inocentes porque cometerán el enorme pecado contra natura que significa carecer de capacidad de adaptación. Todos ellos, todos los inadaptados, usted y yo, por ejemplo, morirán maldiciendo el poder que contribuyeron a crear con sacrificio, a veces enorme. … usted morirá con el puño cerrado y la mandíbula tensa, en perfecta demostración de odio y combate, porque no es un símbolo, usted es un auténtico integrante de la sociedad que se derrumba; … es tan útil como yo, pero desconoce la utilidad del aporte que hace a la sociedad que lo sacrifica.”

Sobre lo que aquel europeo le había dicho, el Che concluyó lo siguiente:

“… en el momento en que el gran espíritu rector dé el tajo enorme que divida toda la humanidad en dos fracciones antagónicas, estaré con el pueblo, y sé -porque lo veo impreso en la noche- que yo, el ecléctico disector de doctrinas y psicoanalista de dogmas, aullando como poseído, asaltaré las barricadas o trincheras, teñiré en sangre mi arma y, loco de furia, degollaré a cuanto vencido caiga entre mis manos. … Ya siento mis narices dilatadas, saboreando el acre olor de pólvora y de sangre, de muerte enemiga; ya crispo mi cuerpo, listo a la pelea y preparo mi ser como un sagrado recinto para que en él resuene con vibraciones nuevas y nuevas esperanzas el aullido bestial del proletariado triunfante.”

No apoyo la violencia ni el derramamiento de sangre, pero admiro al Che por su amor desmedido hacia los menos afortunados. Creo que me toca aún más, considerando que yo no pertenezco a una familia de clase alta, y aunque nunca me faltó comida ni un techo sobre mi cabeza, sé lo que significa la necesidad. Y honestamente, me molesta un poco ver como muchas personas se la pasan viajando, comprando casas y autos lujosos, y uno, que también está trabajando, deberá hacerlo por muchos años más para poder acceder a mayores posesiones. Está claro que lo material no es todo en la vida, pero lastimosamente el simple hecho de tener más, muchas veces significa saber más. Generalmente la pobreza viene de la mano de la ignorancia, y la riqueza de la mano del [acceso al] conocimiento. Me duele ver las consecuencias de la pobreza en la sociedad. En mi país (Paraguay), el gobierno debería invertir más, mucho más, en educación. La educación es la puerta a un mejor porvenir. Ojalá los políticos dejen de preocuparse solamente por ellos mismos, y piensen un poquito en el pueblo.

Alberto Granado consiguió un trabajo en un leprosario, por lo que se quedó a vivir en Venezuela por unos años. El Che, sin embargo, tomó un vuelo de Caracas a Miami, y de ahí volvió a Buenos Aires para terminar su bendita carrera de medicina.

Este es el mapa del viaje. Comenzaron en Argentina, luego fueron al sur de Chile, luego al norte, cruzaron a Perú, después a Colombia, Venezuela, y el Che tomó un avión de Caracas a Miami, y de ahí a Buenos Aires.



En Iquique, Chile vi este mural y obviamente le tenía que sacar una foto


dice: “O nosotros somos capaces de destruir, con argumentos las ideas contrarias, o debemos dejar que se expresen, no es posible destruir ideas por la fuerza, porque esto bloquea cualquier desarrollo libre de la inteligencia.” – Che






Extraído de: http://amantedelalectura.wordpress.com/2012/06/02/diarios-de-motocicleta-notas-de-viaje-por-america-latina-ernesto-che-guevara/

¿Fidel Castro siempre ha sido comunista?




La respuesta es no. El movimiento guerrillero liderado por Fidel Castro, Che Guevara y Camilo Cienfuegos preparó el golpe final de su lucha armada en Sierra Maestra. Desde allí, un grupo de 80 combatientes avanzó sobre la Habana, capital de Cuba, y derrocó al dictador Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959.


Fidel Castro, Che Guevara y Camilo Cienfuegos en la batalla de Pino del Agua, en septiembre de 1957, Sierra Maestra, escuchan las informaciones de Maracaibo, explorador que regresa de las líneas enemigas.


Era el final de la larga Revolución Cubana, y siempre nos han enseñado que, tras ella, Fidel decretó el sistema comunista, se acercó a la Unión Soviética y anunció el fin de la propiedad privada.

Pero lo cierto es que, en 1955, Castro hizo un viaje a Nueva York a recaudar fondos para su revolución. En una entrevista para el New York Times, dijo: "No estoy de acuerdo con el comunismo. Somos demócratas". Incluso, después de tomar el poder, abjuró del comunismo y buscó el apoyo del Gobierno de Estados Unidos, que rehusó, molesto por las expropiaciones de empresas norteamericanas en Cuba.

Fue entonces cuando la Unión Soviética y Fidel Castro aunaron intereses, en un común odio hacia Estados Unidos, y el líder cubano comenzó a acuñar el discurso revolucionario que habría conquistado al pueblo, convirtiendo sus tesis revolucionarias en tesis comunistas a imitación de la URSS. Es decir, no fue el comunismo lo que acercó a Cuba y la URSS, sino la URSS quien acercó el comunismo a Cuba.

Este idilio entre Cuba y el gigante soviético duraría hasta 1962, cuando, tras la Crisis de los Misiles con Estados Unidos, Castro se sintiese traicinado por Krushev. Aun así, nunca abandonaría las tesis comunistas que aún hoy perviven, al tiempo que un bloqueo estadounidense perpetuo terminó de hundir cualquier posibilidad de acercamiento entre Estados Unidos y Cuba.





Extraído de: http://www.lacunadehalicarnaso.com/2012/05/fidel-castro-siempre-ha-sido-comunista.html

Asesinados por el Che Guerava: Listado de las víctimas

CUBA ARCHIVE: VÍCTIMAS DEL CHÉ GUEVARA EN CUBA: 1957-1959

Se desconoce el número exacto de víctimas del Ché en Cuba. Él mismo admitió haber ordenado muchas ejecuciones. Las muertes en combate que causó con sus operaciones guerrilleras aún no han sido contadas.

La siguiente lista no es exaustiva. Sólo incluye los casos conocidos por referencia histórica - a los que él ejecutó personalmente o aquellos que fueron muertos bajo sus órdenes.

Los nombres aparecen citados según fueron reportados.

En la gran mayoría de los casos, existen detalles adicionales, incluyendo información bibliográfica. Las fechas aparecen en órden de mes, día y año.

Ejecutados por el Ché en la Sierra Maestra durante la lucha contra Batista (1957-1958 )

1. Manuel Capitán 1957
2. José Chang Chang Oct-57
3. “El Bisco” Echevarría Oct-57
4. Eutimio Guerra 2/18/1958
5. Aristidio N/A Oct-57
6. y 7. 2 Hermanos espías N/A Oct-57
8. Dionisio N/A Oct-57
9. Juan Lebrigio N/AOct-57
10. “El maestro" N/A Sep-57
11. 12. Dos campesinos N/A Apr-57
13. “The rapist” N/A Oct-57
14. “El Negro” Nápoles 2/18/1957
15. “Chicho” Osorio 1/17/1957


Ejecutados o enviados a ejecutar por el Ché durante su breve comando en Santa Clara ( 1-3 de enero de 1959).

1. Ramón Alba Moya 1/3/1959
2. Joaquín Casillas Lumpuy 1/2/1959
3. Arturo Pérez Pérez 1/24/1959
4. Diego Álvarez Martínez 1/4/1959
5. José Fernández Martínez 1/2/1959
6. Héctor Mirabal Jan-59
7. Félix Montano Fernández Jan-59
8. Cano Prieto 1/7/1959
9. Ricardo Rodríguez Pérez 1/11/1959
10. Cornelio Rojas Fernández 1/8/1959
11. Francisco Rosell 1/11/1959
12. Ignacio Rosell Leyva 1/11/1959
13. Antonio Ruíz Beltrán 1/11/1959
14. Ramón Santos García 1/12/1959
15. Isidoro de Jesús Socarrás 1/12/1959
16. Manuel Valdés Jan-59
17. José Velázquez Fernández 2/6/1959

Ejecuciones documentadas en la prisión Fortaleza de la Cabaña bajo el comando del Ché (3 de enero al 26 de noviembre del 1959).

1. Ramón Alba Moya 1/3/1959
2. Arturo Pérez Pérez 1/24/1959
3. Vilau Abreu 7/3/1959
4. Humberto Aguiar Limonta 1959
5. Pelayo Alayón Feb-59
6. Pedro Alfaro 7/25/1959
7. José Luis Alfaro Sierra 2/6/1959
8. Mariano Alonso Riquelmo 7/1/1959
9. José Alvaro 3/1/1959
10. N/A Aniella 1959
11. Miguel Ares Polo 2/6/1959
12. Alvaro Arguiera Suárez 3/21/1959
13. Severino Barrios 12/9/1959
14. Eugenio Becquer Azcárate 9/29/1959
15. Francisco Becquer Azcárate 7/2/1959
16. Ramón Bicet 7/25/1959
17. Antonio Blanco Navarro 12/10/1959
18. Roberto Calzadilla 1959
19. Eufemio Cano Apr-59
20. Juan Capote Fiallo 5/1/1959
21. Eladio Caro 2/6/1959
22. Antonio Carralero Ayala 2/4/1959
23. Joaquín Casillas Lumpuy 1/2/1959
24. José Castaño Quevedo 3/7/1959
25. Gertrudis Castellanos 5/7/1959
26. José Chamace 10/15/1959
27. Ángel Clausell García 4/19/1959
28. Raúl Clausell Gato 3/15/1959
29. Demetrio Clausell González 2/1/1959
30. Eloy Contreras Rabiche 4/1/1959
31. Alberto Corbo 12/7/1959
32. Orestes Cruz 1959
33. Emilio Cruz Pérez 12/7/1959
34. N/A (brother) Cuni 6/1/1959
35. Roberto Cuni Jun-59
36. Antonio De Beche Jan-59
37. Mateo Delgado Pérez Dec-59
38. Ramón Despaigne 1959
39. José Díaz Cabezas Jul-59
40. Fidel Díaz Merquías Apr-59
41. Antonio Duarte Becerra 7/2/1959
42. Rudy Fernández 7/30/1959
43. José Fernández Martínez 1/2/1959
44. Ramón Fernández Ojeda 5/29/1959
45. N/A Ferrán Alfonso 1/12/1959
46. Salvador Ferrero Canedo 5/29/1959
47. Eduardo Forte 3/20/1959
48. Ugarte Galán 1959
49. Jacinto García 9/8/1959
50. Angel García León 5/1/1959
51. Rafael García Muñiz 3/18/1959
52. Evelio Gaspar 4/12/1959
53. Ezequiel González Jan-59
54. Evaristo Benerio González 11/14/1959
55. Secundino González 1959
56. José González Malagón 7/2/1959
57. Luis Ricardo Grao 2/23/1959
58. Evaristo Guerra 2/18/1959
59. Oscar Guerra 3/9/1959
60. Secundino Hernández Jan-59
61. Gerardo Hernández 7/26/1959
62. Rodolfo Hernández Falcón 1/9/1959
63. Francisco Hernández Leyva 4/15/1959
64. Jesús Insua González 7/22/1959
65. Enrique Izquierdo Portuondo 7/23/1959
66. Osmín Jorrín Vega 10/14/1959
67. Silvino Junco García 11/15/1959
68. Enrique la Rosa 1959
69. Bonifacio Lasaparla 1959
70. Ariel Lima Lago 8/1/1959
71. Ambrosio Malagón 3/21/1959
72. Armando Más Torrente 2/17/1959
73. Onerlio Mata Costa Cairo 1/30/1959
74. Elpidio Mederos Guerra 1/9/1959
75. José Medina 9/17/1959
76. Jose Milián Pérez 4/3/1959
77. Luis Mirabal 1959
78. Héctor Mirabal Jan-59
79. Francisco Mirabal Sánchez 5/29/1959
80. Félix Montano Fernández Jan-59
81. Ernesto Morales 1959
82. Pedro Morejón Montero 1/31/1959
83. Carlos Muiño Varela. M.D. 1959
84. Alberto Nicolardes Rojas 1/7/1959
85. César Nicolardes Rojas 1/7/1959
86. Victor Nicolardes Rojas 1/7/1959
87. Viterbo O'Reilly Díaz 2/27/1959
88. Félix Oviedo González 7/24/1959
89. Manuel Paneque 8/16/1959
90. Pedro Pedroso Hernández 4/12/1959
91. Juan Pérez Hernández 5/29/1959
92. José Pozo López 1959
93. Cano Prieto 1/7/1959
94. Emilio Puebla 4/30/1959
95. Alfredo Pupo Parra 5/29/1959
96. Secundino Ramírez 4/2/1959
97. Ramón Ramos Alvarez 4/23/1959
98. Pablo Ravelo 9/15/1959
99. Rubén Rey Alberola 2/27/1959
100. Mario Riquelme 1/29/1959
101. Fernando Rivera Reyes 10/8/1959
102. Ricardo Rodríguez 5/29/1959
103. Nemesio Rodríguez 7/30/1959
104. Marcos Rodríguez 7/31/1959
105. Ricardo Rodríguez Pérez 1/11/1959
106. Cornelio Rojas Fernández 1/8/1959
107. Francisco Rosell 1/11/1959
108. Ignacio Rosell Leyva 1/11/1959
109. Antonio Ruíz Beltrán 1/11/1959
110. José Saldara Cruz 11/9/1959
111. Pedro Santana Feb-59
112. Ramón Santos García 1/12/1959
113. Sergio Sierra 1/9/1959
114. Juan Silva Domínguez Aug-59
115. Fausto Silva Guera 1/29/1959
116. Isidoro de Jesús Socarrás 1/12/1959
117. Elpidio Soler Puig 11/8/1959
118. Rogelio Sopo Barreto 3/14/1959
119. Jesús Sosa Blanco 2/18/1959
120. Renato Sosa Delgado 6/28/1959
121. Sergio Sosa Hernández 8/20/1959
122. Pedro Soto Quintana 3/20/1959
123. Oscar Suárez 4/30/1959
124. Rafael Tárrago Cárdenas 2/18/1959
125. Francisco Tellez 1/3/1959
126. Teodoro Tellez Cisneros 1/3/1959
127. Francisco Travieso 2/18/1959
128. Marcelino Valdés 7/21/1959
129. Manuel Valdés Jan-59
130. Lupe Valdés Barbosa 3/22/1959
131. Antonio Valentín 3/22/1959
132. Sergio Vázquez 5/29/1959
133. José Velázquez Fernández 2/6/1959
134. N/A Verdecia 1959
135. Dámaso Zayas 7/3/1959

Guevara estuvo al mando de La Cabaña hasta el 26 de noviembre de 1959, a pesar de que viajó al extranjero a partir de junio de 4 a 8 de Septiembre se informa que ha firmado algunas órdenes de ejecución que se llevaron a cabo después del 26/11/1959. Las ejecuciones en 1959 para los que no se anota mes o día probablemente tuvieron lugar durante el mando de Guevara o fueron ordenados por él.
El New York Times de la época reportó 15 ejecuciones adicionales, pero se desconocen los nombres de las víctimas.


La lista publicada está actualizada a Junio de 2008 .Incluye casos documentados de fuentes primarias y secundarias. Los nombres se citan como se informaron. Detalles adicionales están disponibles para cada caso en www.CubaArchive.org (ver Base de Datos). Este listado es aún imperfecto, auunque es el fruto de nuestros mejores esfuerzos en investigar acontecimientos para los que no hay información oficial.

Toda esta Información proviene del libro por publicar de Armando Lago, Ph.D. "Cuba: El costo humano de la revolución social "Archivo cuba : www.CubaArchive.org una iniciativa de FREE SOCIETY PROJECT, INC. P.O. BOX 529 Summit, N.J. 07902Tel. 973. 701.0520 . Se autoriza la reproducción y distribución de este material siempre y cuando se cite su procedencia
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