María Callas traición a una Diva




Desde su infancia como niña prodigio, María se enfrentó a una madre cruel y ambiciosa que la separó de su padre y de la Nueva York natal para llevarla a Grecia, ignorante de la guerra inminente que se cernía sobre Europa. Allí inició una brillante carrera como cantante lírica que llegaría a cambiar la ópera. Una vida personal llena de sufrimiento y frustraciones.



María Callas


Fueron varios los hombres que marcaron a María Callas para siempre. Luchino Visconti, el magistral director de cine, de quien se enamoró a pesar de saber que era homosexual, Battista Meneghini, su marido treinta años mayor, que la usó para su propio beneficio, y Aristóteles Onassis, dueño de un imperio marítimo, con quien mantuvo una apasionada relación en la cumbre del poder, el lujo y el dinero, y que la dejó para casarse con Jacqueline Kennedy, porque creía que este matrimonio le facilitaría sus negocios en los Estados Unidos.


Nacida en Nueva York de una familia de emigrantes griegos, su padre, farmacéutico, simplificó el apellido de la familia por el de Callas para dar nombre a la farmacia que abrieron a su llegada a Nueva York. Su infancia se caracterizó por la pobreza, sin embargo, la madre tenía ambiciones artísticas para sus hijas.

“La vida de María Callas fue una mezcla de tragedia y de cuento de hadas”, según afirma una de sus biografías. El día de su nacimiento los padres de María sufrieron un enorme desengaño, pues esperaban un hijo varón. Durante su niñez presenció los frecuentes desacuerdos y hostilidades entre sus padres, y llegó a sentirse incómoda por su exceso de peso y por una severa miopía que supo superar con entereza.

Maria estudia piano y canto.

Fue alumna de Maria Trivela primero y luego de Elvira de Hidalgo, que también fue su amiga y confidente. Debutó a los dieciséis años, el 2 de abril de 1939, en Atenas, con “Cavalleria Rusticana” de Pietro Mascagni.

En 1941, la Callas escenificó el papel principal en Tosca en el Teatro Real de Atenas que la lanzó al estrellato de una fama creciente como soprano y que aumentó en sucesivas representaciones en numerosos teatros de las más importantes ciudades del mundo.

Su carrera adoptó un giro fundamental al conocer al director de orquesta italiano Tullio Serafin, que la propuso interpretar “La Gioconda” en la Arena de Verona, en 1947. Serafín convertiría a Maria en “la Callas”. Pero su recia personalidad y su exigencia intransigente del más riguroso profesionalismo dentro del arte lírico, le ocasionaron numerosos enfrentamientos con directores, administradores y colegas.

Ese mismo año se casó con el propietario de una empresa de ladrillos y entusiasta de la ópera, Gianbattista Meneghini. Se divorciaron de modo nada discreto en 1960.

En 1959, Maria Callas había conocido al naviero griego Aristóteles Onassis, abandonando a su marido Giovanni Meneghini. Tuvo un breve retiro durante esta relación, pero cuando volvió de nuevo a escena, su voz evidenciaba signos de decaimiento. En 1965, realizó su última representación operística con “Tosca” en el Covent Garden de Londres. En ese momento tenía cuarenta y un años.



María Callas y el magnate Onassis


Aristóteles Onassis se refería a ella como su verdadero e imperecedero amor, pero abandonó a Maria Callas por Jacqueline Kennedy, lo que María sintió como una traición.


Ya retirada de la ópera, presenció el matrimonio de su amor con Jacqueline Kennedy, en 1968.

Onassis nunca pidió el matrimonio a la Callas.

Se dice que María Callas y el millonario griego tuvieron un hijo que apenas vivió unas horas y falleció de muerte natural. La biógrafa Anne Edwards refuta la historia que sostiene que Callas tuvo “un hijo misterioso con Onassis” y cuenta la traición y estafa de su íntima amiga.





Rodeada de los artistas de ópera más notables del siglo XX (Mario del Mónaco, Giuseppe di Stefano, Boris Christoff, Georges Prêtre), Maria Callas actuó en las operas más importantes del mundo, la Scala de Milán, Viena, Nueva York, Londres, París, Venecia, Roma (en donde armó un considerable escándalo al abandonar el escenario al final del primer acto de la “Norma” de Bellini, lo que obligó al presidente de Italia, Giuseppe Saragat, a abandonar la sala). Pero además de por su arte, también fue portada de los periódicos por su carácter hosco y por su memorable rivalidad con Renata Tebaldi, que fue la causa de que la excluyesen de La Scala de Milán.


Dejó los escenarios en a finales de los setenta, dedicándose desde ese momento a la enseñanza y a los recitales.

En la definición del musicólogo Kurt Pahlen "…su canto asemeja una herida abierta, que sangra entregando sus fuerzas vitales…como si ella fuese la memoria del dolor del mundo…"


Con frecuentes problemas de salud, murió el 16 de septiembre de 1977, en completa soledad. Ese día María se despertó en su casa de París. Desayunó en la cama y fue hacia el cuarto de baño. Tenía un dolor punzante en el costado izquierdo y se desmayó. Fue llevada otra vez a la cama y bebió un café fuerte. Reclamaron la presencia del médico del mayordomo, que salió inmediatamente hacia la residencia de Maria, quien murió antes de que llegara.

Su funeral tuvo lugar el 20 de septiembre y su cuerpo fue incinerado en el cementerio parisino de Père Lachaise. Las razones de su muerte quedan poco claras: oficialmente se trató de una «crisis cardíaca», pero no se descarta que se suicidara ingiriendo una dosis masiva de tranquilizantes. Las prisas con las que fue incinerada, el robo de su urna fúnebre (que se encontró unos días más tarde) y la dispersión de sus cenizas en el Mar Egeo en la primavera del 1979 hicieron imposible una autopsia.


Fue el 16 de septiembre de 1977 cuando el personal que estaba a su servicio en su apartamento de París, encontraba el cadáver de María Callas, que con tan sólo 53 años moría, tras sufrir una embolia pulmonar. Las causas del fallecimiento nunca fueron del todo esclarecidas, ya que últimamente la cantante abusaba de somníferos y estimulantes.

Tampoco se sabrá nunca, tal y como relata el documental 'Callas assoluta', de Philippe Kohly, si las cenizas esparcidas en el Mar Egeo fueron las suyas, pues estuvieron desaparecidas un par de días desde la cremación.

Dos años antes, fallecía el gran amor de su vida, Aristóteles Onassis, que la abandonó por Jacqueline Kennedy, quien, tras la muerte de John F.Kennedy, se había convertido en la viuda más deseada y, desde el 20 de octubre del 68, en la esposa del magnate griego; y a todo esto, la Callas sin saberlo.













Extraído de: A

2 comentarios:

Dulce Gomez dijo...

Es intereante ver esta parte de la vida de ella creo que era una persona con mucho talento, María Callas es de las mejores voces que se conocen y además tenía personalidad de vida, creo que por eso las películas sobre ella son tan famosas, su vida fue muy dramática.

NIETZCHEHESSE dijo...

¡Totalmente de acuerdo contigo Dulce!

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